Aprovechemos este tiempo para promover la responsabilidad de los niños

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8 de junio de 2020

La emergencia sanitaria decretada por el Gobierno Nacional con ocasión de la pandemia por el SARS CoV-2/COVID-19, ha impactado en las condiciones de vida y rutinas de todos, generando sin duda consecuencias negativas en los aspectos físicos, emocionales, sociales, y económicos, y evidenciando aún más las desigualdades existentes en el país, Latinoamérica y el mundo.

Los niños, niñas y adolescentes constituyen uno de los grupos poblacionales más vulnerables, siendo involuntariamente afectados, y a veces activamente, sus derechos a la salud, educación, recreación y protección integral que deben recibir para desarrollarse plenamente y sin violencia.

Es precisamente a quienes siendo sujetos plenos de derechos, también debemos involucrar como actores participativos activos y aliados importantes en las acciones que se vienen dando por parte del Estado y de la comunidad, en la socialización de las medidas preventivas del contagio y prácticas de vida saludable, a través del reconocimiento de sus habilidades y capacidades para el autocuidado. Además, reforzando su autonomía para lograr modificar su conducta hacia el mantenimiento del distanciamiento físico, uso correcto del tapabocas y lavado frecuente de manos.

Debe asegurárseles el acceso a los servicios de salud, los programas de seguimiento y las consultas especializadas; la atención a los pacientes crónicos y con condición de discapacidad, y garantizar el cumplimiento de los esquemas de vacunación, incluyendo la influenza estacional y las vacunas del recién nacido, para disminuir el riesgo de aparición y resurgimiento de las enfermedades inmunoprevenibles.

Promover la comunicación asertiva basada en un modelo de crianza positiva en el que se incentive el buen trato en la vida cotidiana, como estrategia de prevención de la violencia intrafamiliar. Propiciar el diálogo respetuoso con atenta escucha de sus opiniones, orientándolos en positivo a expresar sus sentimientos; fomentar la participación en las tareas del hogar, compartiendo responsabilidades acordes a su edad, y alentarlos a continuar con los hábitos alimentarios saludables y la higiene de sueño para no alterar en lo posible, sus patrones de alimentación y sueño, son algunas de las recomendaciones a seguir.

Y cuando sea el momento de regresar a ‘la nueva normalidad’, hacerlo con la seguridad que genera el conocimiento y entendimiento de la situación actual, y el para qué de la utilización de las medidas de protección, así como el cumplimiento de las normas de bioseguridad establecidas; sin miedo, pero con prudencia y responsabilidad personal y social para el bien propio y del otro, aprendiendo a ser solidarios.

Aprovechemos este tiempo para seguir trabajando en equipo, familia, comunidad, personal de la salud, instituciones educativas, Gobierno, TODOS; aprendiendo a ser resilientes y actuando con valores, esforzándonos para salir adelante con amor, empatía, solidaridad y corresponsabilidad social, porque cuando yo me cuido, también cuido y protejo al otro, contribuyendo así al resurgir del espíritu comunitario y bienestar de la humanidad.

Por eso, durante la pandemia estamos sintiendo y viviendo la vida de forma diferente y cuando pase, seguramente seremos mejores personas, de lo contrario, no habremos tenido enseñanzas.

Marcela Fama Pereira
Presidente
Sociedad Colombiana de Pediatría