Hablemos sobre la vacunación contra el COVID-19

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Dr. Iván Felipe Gutiérrez
Pediatra Infectólogo
Universidad Nacional Autónoma de México
Clínica Infantil Colsubsidio
Clínica Infantil Santa María del Lago

¿Cuál es la efectividad de las distintas vacunas para COVID-19?
A la fecha se ha reportado una eficacia y en los datos preliminares, una efectividad realmente sorprendente de las vacunas frente al COVID-19.
De forma inicial, conocimos los datos de Pfizer/BioNTech con una eficacia del 95%, Moderna con un 94% e incluso recientemente, publicado en Lancet, conocimos la eficacia de la vacuna Rusa (Sputnik) del 91% que, recordemos, de forma inicial fue bastante criticada, por el acceso limitado a su información. Aunque las vacunas de AstraZeneca y Johnson & Johnson han reportado cifras ligeramente más bajas, siguen siendo muy buenas frente a la enfermedad grave. En otras vacunas en desarrollo y proceso de autorización para uso, se reportan también cifras mayores con el 70 – 80% de eficacia.
El mejor ejemplo, y que posiblemente trace el camino que esperamos seguir todos los países con una vacunación masiva, es el de Israel en donde al momento, más del 25% de la población general y cerca del 50% de los mayores de 60 años, ya se han vacunado, con una caída importante de los casos positivos e infecciones graves, y reportes preliminares de efectividad mayores al 95%; por lo que cada vez quedan menos dudas de las vacunas frente al COVID-19 como una herramienta vital para la contención de la pandemia.

¿Qué efectos secundarios se han reportado?
Los efectos adversos de las vacunas frente al COVID-19 son realmente poco frecuentes y de forma excepcional graves. Lo que más frecuentemente se describe es: dolor y edema en el lugar de la aplicación, cefalea y fiebre de bajo grado. Al día de hoy sabemos, con los eventos adversos, que los efectos son similares a los presentados con otras vacunas.

Los eventos de ‘alergia’ descritos con algunas vacunas han sido muy raros y no asociados a desenlaces graves, por lo que con esta vacuna, como con las otras, podemos estar tranquilos de su seguridad. Es fundamental que cada vez que leamos sobre efectos adversos y datos relacionados con vacunas, en este caso de COVID-19, estemos seguros que estamos informándonos de un portal de contenido científico reconocido. Sin duda la desinformación en las redes sociales promueve las dudas relacionadas con la vacunación, particularmente con su seguridad.

¿Cuándo se lograría una inmunidad colectiva o inmunidad de ‘rebaño’?

Lo primero es saber qué es inmunidad de ‘rebaño’, lo que básicamente se define como el efecto protector que ejerce una comunidad vacunada sobre los individuos no vacunados, en la medida en que en una comunidad, en un mayor número de personas estén vacunadas, porque menor será la circulación y por tanto, menor el riesgo de infección, incluso en los no vacunados.

De forma frecuente oímos hablar de la necesidad de alcanzar una cobertura vacunal del 70% a 80% para tener una ‘inmunidad de rebaño’. Este número no es al azar o producto de un capricho; este número depende de la capacidad de contagio del virus, y para el COVID-19, efectivamente hablamos de un % cercano al 70% para lograr disminuir la circulación y por ende transmisión del mismo; de ahí la importancia de recalcar que es FUNDAMENTAL que TODOS nos vacunemos tan pronto la vacuna esté disponible y sea nuestro turno de acuerdo a las fase de vacunación establecida.

Al momento de enfrentar el COVID-19, similar a lo que pasa con otro tipo de enfermedades inmunoprevenibles, toma aún más importancia el concepto de ‘protección colectiva’: SI ESTOY VACUNADO, ME PROTEJO Y TAMBIÉN PROTEJO A LOS DEMÁS. Por esta razón, sin duda y como Infectólogo Pediatra, digo SÍ A LA VACUNACIÓN MASIVA FRENTE AL COVID-19.

Dr. Alejandro Díaz
Pediatra – Enfermedades Infecciosas
Universidad CES (Colombia)
The Ohio State University, Nationwide Children’s Hospital. Columbus (USA)
Hospital General de Medellín
Hospital Infantil Concejo de Medellín

¿Cuánto tiempo se espera dure la inmunidad para las vacunas contra el COVID-19?

Aún no se conoce con exactitud. Lo que se sabe hasta ahora es que la inmunidad mediada por la enfermedad, puede durar hasta ocho meses. Se presume que la inmunidad inducida por las vacunas puede ser más robusta, pero se desconoce si puede ser más duradera. Se necesita más tiempo y estudios para determinar esto.

Adicionalmente, al ser un virus con tasas altas de mutaciones, pueden aparecer variantes que escapan a la protección por medio de las vacunas, y esto haría que con el tiempo dejen de ser efectivas; por lo que es posible, que se requieran refuerzos periódicos de las vacunas para mantener la inmunidad. Esto hace muy importante que la vacunación se realice muy rápidamente en el mundo, porque si se disminuye la cantidad de virus circulante, también se limitará la probabilidad que el virus mute y se vuelva ‘resistente’ a las vacunas.

¿Cuáles son las diferencias en las distintas plataformas de vacunas para COVID-19?
Las vacunas contra SARS-CoV-2 que han sido aprobadas o están avanzadas en sus investigaciones, han utilizado diferentes plataformas para la manufactura de vacunas, que podríamos dividir entre tradicionales y nuevas tecnologías. Como regla general, ninguna de estas vacunas contiene el virus completo o vivo, sino fragmentos del mismo, por lo que ninguna de las vacunas puede causar formas leves de la enfermedad, como ocurre con otras vacunas que si tienen microorganismos vivos, por ejemplo el sarampión o la varicela.

Entre las nuevas tecnologías utilizadas en SARS-CoV-2 están:

  1. Vacunas genéticas – de ARN mensajero: Consisten en vacunas que en vez de tener una parte del virus, contienen ARN mensajero del mismo, que no son más que las instrucciones para hacer proteínas. El fragmento de ARNm dará las instrucciones a la célula de la persona para producir una parte específica del virus (la proteína S), que al ser reconocida como extraña, desencadenará la producción de anticuerpos y de linfocitos T, encargados de la respuesta inmune contra el virus. En este grupo se encuentran la vacuna de Pfizer y Moderna.
  2. Vacunas de vectores virales: Estas vacunas utilizan un ‘vector’ o vehículo, que es un adenovirus no funcional (puede ser de humano o de primate) genéticamente modificado para que no pueda hacer daño al ser humano. En este vector se incorpora el gen de la proteína S, que es lo que el sistema inmune reconocerá como extraño y en el que desarrollará anticuerpos en su contra. A su vez, también se estimula la activación de linfocitos T. Las vacunas de AztraZeneca, Janssen y del instituto Gamaleya en Rusia utilizan esta tecnología.

Vacunas tradicionales

Vacunas proteicas: Utilizando un modelo más tradicional, pero a la vez innovador por la tecnología de fabricación, estas vacunas contienen el antígeno (proteína S) más un ayudador o potenciador. El antígeno es reconocido por el sistema inmune y desencadena la producción de anticuerpos. Las vacunas NOVAVAX y SINOVAC utilizan esta tecnología.

¿En qué momento considera podemos dejar de usar tapabocas y volver a la antigua normalidad?
No se sabe con certeza. Sin embargo, hasta no tener claro cuál va a ser la respuesta a las vacunas a nivel mundial, y si se logra o no alcanzar la inmunidad de ‘rebaño’, así como controlar la pandemia, es necesario mantener las medidas de prevención conocidas que protegen del contagio (tapabocas, distanciamiento social y lavado de manos). Esto puede tomar varios meses o años.