A propósito del Día Internacional del Cáncer Infantil

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Cada 15 de febrero se celebra el Día Internacional de la lucha contra el Cáncer Infantil, que tiene como objetivo sensibilizar y concientizar sobre la importancia de los desafíos a los que se enfrentan los niños, niñas, adolescentes y sus familias, apoyándose en la premisa: la muerte por cáncer en estas edades es evitable con un diagnóstico temprano, la adecuada disponibilidad y el acceso a tratamientos ideales, independientemente del país de origen, raza, estatus económico o clase social.

Esta declaración se cumplió en Luxemburgo en el año 2001 y se celebró por primera vez en el 2002, y desde esa fecha ha sido apoyada por redes globales, sociedades científicas e instituciones líderes en atención de cáncer infantil en todo el mundo.

Cada año, en esta fecha, el Observatorio Interinstitucional de Cáncer Infantil (OICI) nos recuerda al país y al mundo que toda la infancia y adolescencia con cáncer merece vivir, promoviendo campañas para lograr mejores tasas de supervivencia y curación.

La campaña propuesta por SIOP (International Society of Pediatric Oncology) y la CCI (Childhood Cancer International) desde 2021 hasta 2023 incluye el árbol de la vida, un símbolo universal de crecimiento y renovación, con el cual se exalta al equipo médico y a los trabajadores de la salud, reconociendo el impacto positivo que tienen en la vida de los niños, niñas y adolescentes con esta patología. Además, se ha creado un eslogan“Atención adecuada en el momento adecuado por el equipo adecuado”, para resaltar la importancia de estos tres elementos de la atención en salud para el cáncer infantil.

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (Internacional Agency for Research on Cancer-IARC) manifiesta que la tasa de incidencia de cáncer en niños y adolescentes de nuestra región es de 14.2 por cada 100.000 habitantes, para leucemias de 5.2 por cada 100.000 habitantes y en linfomas y tumores del sistema nervioso central de 2 por cada 100.000 habitantes, además de ser una de las principales causas de mortalidad en la edad pediátrica.

La mayoría de los niños, niñas y adolescentes con cáncer viven en países de ingresos bajos y medianos, donde enfrentan inequidades en aspectos como detección temprana, diagnóstico y tratamientos de alta calidad. La supervivencia de estos niños a cinco años varía de un país a otro, oscilando entre el 20 y 80%  de acuerdo con los niveles de ingresos de cada uno de los países.

En septiembre del 2018, la Organización Mundial de la Salud lanzó una iniciativa mundial contra el cáncer infantil, con el objetivo de abordar estas profundas desigualdades, trazándose como objetivo lograr como mínimo el 60% de supervivencia en infancia y adolescencia con cáncer para el año 2030; así salvando vidas y reduciendo el sufrimiento.

En nuestro país contamos con la Ley 1388 del 2010: “Por el derecho a la vida de los niños con cáncer en Colombia”, cuyo propósito es disminuir la tasa de mortalidad por cáncer en los niños, niñas y adolescentes, a través de las garantías de la atención en salud con detección temprana y tratamiento integral; además la ‘Ley Jacobo’ – Ley 2026 del 23 de julio del 2020: «Por medio de la cual se modifica la Ley 1388 de 2010”, estableciendo nuevas medidas para garantizar la prestación de servicios de salud en oncopediatría y declarando la atención integral como prioritaria a los pacientes en edad pediátrica con cáncer.

El cáncer infantil es una patología cada día más frecuente, de alta mortalidad, por lo cual es importante hacer diagnóstico temprano, lo que sin duda mejoraría el pronóstico y la supervivencia de la niñez y adolescencia. Los síntomas a veces no son claros, encontrándose manifestaciones muy variables como: fiebre; pérdida de peso; palidez; fatiga; sangrados o moretones de fácil aparición; bultos, ganglios o masas en el cuello, abdomen, pelvis, testículos o extremidades;  dolor en los huesos o articulaciones; fracturas fáciles; mancha blanca en el ojo; pérdida de la visión; cambios de conducta; trastornos de equilibrio; dolor de cabeza; vómitos matutinos, y estados febriles recurrentes o prolongados, entre otros. Estos siempre deben prender las alarmas, tanto de los padres, como del equipo médico y personal de salud, requiriendo una atención inmediata y oportuna, que nos lleve a una detección precoz y un tratamiento.

“ATENCIÓN ADECUADA EN EL MOMENTO ADECUADO POR EL EQUIPO ADECUADO”.

Mauricio Guerrero Román
Presidente Sociedad Colombiana de Pediatría