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Síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico: ¿viejo conocido o nuevo por conocer?

La Enfermedad de Kawasaki (EK) está clasificada como una vasculitis sistémica que afecta predominantemente vasos de mediano tamaño (1), se puede presentar a cualquier edad, siendo más frecuente entre los 6 meses y 5 años con un pico alrededor de los 18 meses de edad. Tiene una incidencia en menores de 5 años tan alta como 308 casos/100.000 habitantes en Japón e inferior en países como Estados Unidos 19/100.000, Italia 14.7/10.000 e Inglaterra 4.5/100.000 (2, 3,4). En Latinoamérica (Chile) se ha reportado incidencia de 10.4/100.000 (4) y en Colombia la serie más grande en la ciudad de Medellín reportó 125 casos en un periodo de 10 años (2006-2016) (5).

La etiología de la EK continúa siendo desconocida, sin embargo, diversos aspectos clínicos y epidemiológicos sugieren una causa infecciosa, donde el agente infeccioso se comportaría como un factor disparador de la enfermedad en una persona genéticamente susceptible, al actuar como un superantígeno que activa de manera no selectiva a las células T, llevando al aumento en la producción de citoquinas y a un proceso inflamatorio secundario (6). Estudios han descrito la asociación con virus respiratorios como rinovirus, enterovirus, influenza, parainfluenza, adenovirus e incluso con cepas previas de coronavirus causantes del resfriado común (cepas 229E, HKU1, NL63, OC43) (7). Toxinas como las producidas por Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes, también se han postulado como agentes etiológicos dado la similitud del brote de la EK con la eritrodermia del síndrome de choque tóxico al igual que la eficacia del tratamiento con Inmunoglobulina (IGIV).