Las emergencias climáticas son una realidad cada vez más frecuente en Colombia y en el mundo. Inundaciones, olas de calor, sequías y deslizamientos no solo transforman los territorios, también impactan de manera directa la salud y el bienestar de las comunidades. Sin embargo, no todas las personas enfrentan estos eventos en igualdad de condiciones: la niñez es la más vulnerable.
Desde la Sociedad Colombiana de Pediatría presentamos un decálogo que orienta acciones clave para proteger a niñas y niños en contextos de crisis climática. Las inundaciones, por ejemplo, incrementan el riesgo de enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias, desnutrición y afectaciones emocionales. Por ello, garantizar el acceso a agua potable segura se convierte en la primera barrera de protección para la salud infantil.
La higiene adecuada, la alimentación segura y la promoción de la lactancia materna son medidas fundamentales que salvan vidas en medio de la emergencia. A su vez, mantener los esquemas de vacunación al día es esencial para prevenir brotes de enfermedades que pueden propagarse rápidamente en situaciones de desplazamiento o hacinamiento.
Reconocer signos de alarma y consultar oportunamente a los servicios de salud puede marcar la diferencia. No menos importante es el acompañamiento emocional: escuchar, contener y brindar apoyo fortalece la salud mental de la niñez en momentos de incertidumbre.
El cambio climático es también una emergencia pediátrica. Por ello, reafirmamos nuestro compromiso con la defensa del derecho de niñas y niños a la salud, especialmente en contextos de crisis. Proteger a la niñez hoy es proteger el futuro del país.
