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Carta abierta al Presidente de la República No olvidemos nuestra infancia en el conflicto y posconflicto

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Iniciamos esta carta recordando el Artículo 44 de la Constitución Política de Colombia, referente a los derechos fundamentales de los niños:

Artículo 44. Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión. Serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos. Gozarán también de los demás derechos consagrados en la Constitución, en las leyes y en los tratados internacionales ratificados por Colombia. La familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de asistir y proteger al niño para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos. Cualquier persona puede exigir de la autoridad competente su cumplimiento y la sanción de los infractores. Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás.

Analizando este artículo, podemos decir con toda certeza que los derechos de los más pequeños son ampliamente violados en muchas situaciones y regiones geográficas, a lo largo y ancho del país, y ni hablar de los menores involucrados en el conflicto armado, quienes han sido simplemente olvidados.

En nuestro papel como Sociedad Colombiana de Pediatría (SCP), tenemos claro que los niños, niñas y adolescentes del país, hoy en día, son una gran posibilidad y una amplia oportunidad para resolver odios fundados que por años han surgido de guerras heredadas y nos han dejado cicatrices profundas de dolor y duelos no resueltos.

De esta manera, conseguiremos una paz estable, duradera y la no repetición de la oscura historia violenta en nuestra nación, siempre y cuando todos los grupos armados al margen de la ley cumplan con lo expresado en los diálogos cumplidos en La Habana (Cuba). Además, estamos a la expectativa de que el Gobierno logre una negociación seria, responsable, transparente y honesta de cara a todos nuestros compatriotas.

Como ciudadanos y agremiación pediátrica en el país, tenemos la res- ponsabilidad social de reflexionar y aprender sobre lo que está ocurriendo en algunas naciones, especial- mente en Centroamérica y África, que en décadas pasadas, después de firmar la paz, diluyeron aspectos de la niñez y la adolescencia dentro de las políticas sociales, y focalizaron la atención en los menores desmovilizados, dando poca importancia a aquellos que nacieron y convivieron en medio de la guerra.

Desde la SCP ya se hizo un llamado de atención en este aspecto, pues es muy fácil deducir y verificar que el tema de la infancia colombiana no se encuentra en la agenda de dichos encuentros en Cuba, desconociendo el futuro de nuestros niños, niñas y adolescentes.

De nuevo hacemos una invitación al Gobierno Nacional a no dejar por fuera del debate esta temática tan im- portante, expresando a los pediatras y familias la relevancia de una pronta reconciliación, la sensibilización de todos los actores y la solidaridad con el restablecimiento de los derechos fundamentales perdidos y violenta- dos, así como la necesidad de un duelo colectivo sin odio, ni venganza.

Es primordial hacer cumplir lo contemplado en la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011, Título VII), que habla sobre la protección integral de los niños, niñas y adolescentes víctimas del conflicto armado y todos los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales de que pueden gozar, con carácter preferente y, en especial, el de la verdad, justicia y reparación integral, así como el del restablecimiento de sus derechos prevalentes.

Todo esto obliga a distinguir, como primera medida, las políticas, programas e iniciativas destinadas a los más pequeños, víctimas de la guerra, y también a resaltar aquellas dirigidas a toda la población infantil en Colombia; con la claridad de que las acciones emprendidas sean complementarias, estén interrelacionadas, se retroalimenten y operen de manera efectiva. En cuanto a los derechos fundamentales, es necesario propiciar diálogos en torno a mecanismos jurídicos basados en dicha ley, considerada por los expertos en el tema como una de las más completas en países sometidos a algún tipo de conflicto armado.

Señor Presidente, no olvidemos toda la problemática que afecta e impacta negativamente a nuestra infancia dentro y fuera del conflicto armado. La SCP quiere contribuir de manera activa y ser una de las protagonistas de primera línea en la construcción e implementación de estas políticas, siendo conscientes de que tenemos una enorme deuda con los niños que han nacido, crecido y vivido en medio de la guerra.

Finalmente, debemos puntualizar que desde la SCP seguimos trabajando en equipo en la ejecución de nuestro Plan de Desarrollo, con la realización total de los programas y proyectos propuestos; podemos informar con toda tranquilidad y responsabilidad que hemos crecido de forma organizada, cumpliéndoles a nuestros pediatras, familias y pequeños pacientes, pero más importante velando y buscando el cumplimiento y respeto de los derechos fundamentales de nuestros niños, niñas y adolescentes.

Nicolás Ignacio Ramos Rodríguez

Presidente SCP

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